REFLEXIONES FINALES

 

El análisis del espacio virtual debe evitar la mirada sesgada y utópica de la experiencia en el ciberespacio. A pesar del poder que ejerce el  mundo económico en este espacio se debe promulgar el control social de la tecnología por los ciberciudadanos.

 

El ejercicio ciudadano desde el ciberespacio debe contemplar la asimetría del poder (político, social y económico) y su consecuente impacto en el ejercicio democrático de sus habitantes virtuales/reales.

 

Información no es conocimiento, dice Giovanni Sartori (citado en Gómez, 2008), abundancia de información no es conocimiento. El conocimiento es un proceso de selección, discernimiento y análisis sobre la base de la experiencia acumulada (Gómez, 2008).  El acceder a la red no es sinónimo de aprendizaje, hay que pasar del acceso universal a la apropiación del conocimiento.

 

El conocimiento de la red digital por parte de los ciudadanos debe ir mas allá del simple uso de los programados. Éste debe contemplar la enseñanza sobre sus usos y las implicaciones sociales de los mismos. El ciberciudadano debe estar consciente de las virtudes y los riesgos de la red cibernética para hacer uso adecuado de la misma.

 

El Internet está habitado por una inmensa cantidad de personas que son productores de contenidos y otra cantidad mayor que son consumidores de contenidos.  Tienen un inmenso potencial democratizador, provee un espacio para la sociabilidad, para lo político, para lo comercial. Es un espacio de control, de disputa política en el que se puede luchar como ciudadano. ¿Pero quién controla la red? Componentes del mundo “real” establecen  controles desde la red. Debemos ejercer cautela y evitar interpretaciones utópicas sobre la democratización de la red. La difusión de las tecnologías no es tan solo el hecho de colocar una en cada una de nuestras casas sino hacerlo con un punto escéptico: podemos usarlas pero también producirlas, podemos usarlas pero también estudiarlas. Podemos escapar a su dimensión de uso e investigar su capacidad de proyección de identidades y relaciones sociales.

 

La riqueza de la red está en su pluralidad y en su complejidad. Es un espacio que existe solamente porque es socialmente significativo. El ciberespacio existe porque estamos ahí… para crearlo, para vivirlo, para explorarlo a plenitud. No es una red de servidores/computadores. Es una red de sujetos que se entrelaza e intercomunica a través de todo el mundo. Es el resultado de la actividad social de los seres humanos, es sociedad y está habitada por ciberciudadanos.

 

Defendamos el derecho a accederla y a conservarla con el máximo respeto a la diversidad, para lograr una sociedad libre y democrática.